skip to main |
skip to sidebar
Momento en mi recuerdo nº 1
Recuerdo que:
Siendo yo una niña y claro está viviendo con mis padres, había en casa una perrita que yo la consideraba como mía aunque ahora con el tiempo no sé si estaba en lo cierto o era propiedad general de la casa.- Se llamaba “Linda” su pelo era dorado y largo y su ánimo era muy bueno y alegre pero...(siempre hay un pero) era muy callejera y no conseguía inculcarle que para su bienestar tenía que cambiar y hacerse más hogareña.
La pobrecita no hacía nada que no le dictase su propia naturaleza. Llegados los días del celo, gustaba de salir para conocer a posibles pretendientes y elegir al que sería el padre de sus hijos, pero para mi medre eso representaba un problema ya que sería en su casa donde habría de criarse esos cachorros y con el tiempo y la naturaleza se multiplicarían sin fin.
Yo la encerraba para que no pudiese salir pero era lista, me buscaba las vueltas y conseguía escapar. Intentaba hacerle comprender que de seguir así, mi madre pondría remedio y no nos iba a gustar a ninguna de las dos el remedio que buscase.
Un día al levantarme, noté que no estaba Linda a mi lado y pensé “ya se ha vuelto a escapar” y con gran coraje de genio, que no de fuerza me puse a buscarla por toda la casa: dormitorios, salón, cocina, patio, hasta que me di cuenta de que no estaba en casa.
Quiero señalar que la susodicha estaba en celo y esa era mi preocupación no quería que conociera a un perrito y cayera en sus brazos y luego si te he visto no me acuerdo.
Salí a la calle y recorrí todos los lugares dónde ella pudiera estar pero no conseguí encontrarla.- Volví a casa al cabo de un buen rato y pregunté si había vuelto pero no había sido así .
Salí otra vez en su busca y ya anduve por todo el pueblo y por los campos que lo rodeaban pero mi búsqueda fue infructuosa y con el alma en los pies, volví a casa.
Lloré porque pensaba que la había matado un coche, pregunté a mi madre una y otra vez si ella sabía dónde estaba, pero me contestaba que no y así se quedó la cosa._ Mi perrita no apareció y mi madre seguía diciendo que ella no sabía nada, así que pasó el tiempo y la pena fue cediendo aunque no su recuerdo. Es todavía y me acuerdo de su alegría y de esa carilla tan bonita que me hablaba y yo la entendía y de las veces que venía sucia de la calle y tenía que bañarla y de sus jugueteos y de su compañía.
Al día de hoy, con capacidad para comprender a mi madre y con la declaración de una de mis hermanas creo, que a Linda la hicieron desaparecer, mandándola a una finca de alguien y allí vivió feliz “creo” pero sin mí y yo sin ELLA.
He recordado este momento porque he tenido una experiencia triste que por ser de una perrita, me ha hecho recordarla a ella.
Ayer cuando paseaba por la mañana con mis perrillos, Oda olfateaba de aquí para allá como siempre, pero esta vez noté que algo la hacía persistir en seguir un rastro más tiempo de lo habitual.- Como la llevaba con la correa, la seguí y en mi subconsciente sabía que era el olor de un perro lo que le hacía buscar.
Iba yo atenta para que no sucediese ningún percance (ya que las perras se pelean entre sí al igual que los perros) y de pronto vi echada en tierra una perrita que ya días anteriores había visto en mis paseos y por sus características supuse que estaba perdida o abandonada.
Retiré a Oda y me acerqué al perrito que estaba echado y le hablé. _ Pobrecito, estaba herido y muy delgado. Sus ojillos denotaban tristeza, abandono, soledad. Con mi voz suave y cariñosa quise convencerle de que iba a ayudarlo, que no tuviera miedo de mí.- Llevé a mis perrillos al coche para que no le asustaran y volví con él, bueno con ella pues era una hembra.
Traje una toalla que llevo siempre en el coche por si se ensucian los míos y con ella quise cogerlo, pero con la poca fuerza que se le notaba que le quedaba, me gruñó y me advirtió que me mordería si la molestaba.
Intenté acariciarla a la vez que le decía palabras de cariño y ella me miraba con sus ojillos medio cerrados pero con su cabeza vuelta hacia mí.
El suelo de tierra estaba lleno de sangre parecía obra de un accidente aunque también podría ser producido por la violación de un perro mucho más grande que ella._ En fin el caso es que allí estaba la perrita y allí estaba yo sin poder acercarme a ella. No comprendía que sólo quería su bien, que me movía el deseo de ayudarla pero ella no lo entendía así.
Después de mucho insistir, y de querer morderme cada vez que la tocaba, me retiré y volví a mi casa sabiendo que no había solución para ella.
Toda la mañana la tuve en mi pensamiento pero no encontré la solución al problema y me repetía una y otra vez que no estaba en mi mano solucionarlo si no me dejaba cogerla, no podría llevarla a un veterinario.
Al medio día volví a pasear con los perrillos y me pasé por el sitio y allí estaba ya rodeada de moscas, moscardas y echada totalmente con su cabecita apoyada en el suelo pero su barriga subía y bajaba con lentitud dándome muestras de que aún estaba respirando.
Sentí tanta tristeza que hasta remordimientos tenía de ver que no había hecho más por ayudarla que no conseguí salvarla y me fui de allí con los ojos llenos de lágrimas pero con las manos vacías.
Todavía hoy siento que podía haber hecho algo más al igual que pude hacerlo con la Linda, yo me digo que lo he intentado que no ha sido culpa mía pero algo dentro de mí me repite que podía haber hecho más.
2 comentarios:
Me ha parecido muy bonito.
Al terminar sólo he podido decir en alto: esto sería lo que habría dicho San Francisco de Asís si nos hubieran llegado sus memorias del Medievo.
Espero las siguientes entregas de estos "Momentos en mi recuerdo."
Ayyyyyyyyyyyyyyyyyyyyy! Ayyyyyyyyyyyyyyy! Qué sufrimiento!!!!!!!!!! Esta madre mía me va a matar de la tristeza!!!!!!!!!!! Ayyyyyyyyyyyyyy! Ayyyyyyyyyyyyyyyyyyy!!!!!!!!!!!!!!!
Snif, snif, snif ( estoy llorando )
Si te sirve de consuelo mami.. tú no podías haber más de lo que hiciste. Sabés? yo creo que ella sabía que era su final y que sólo quería morir en paz, por eso no te dejó ayudarla.
Bueno, me voy a comer.
besitos.
Publicar un comentario